Ayer permanecí en mi islote de locura. No crucé el umbral que separa mi casa del mundo. Permanecí callada, escuchando sólo mi voz y la artificial compañía de la televisión, el estéreo y uno que otro fantasma.
Ayer me gustó estar conmigo. Hacía mucho tiempo que no lograba estar todo un día a solas sin que mis demonios entraran en pleitos. Ayer me llevé bien conmigo misma y del encuentro silencioso salió un poco de poesía.
lunes, octubre 30, 2006
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