jueves, octubre 19, 2006

Panorámica

Detrás del cristal la ciudad parece inofensiva. Me mira con millones de pupilas dilatadas, pupilas gatunas. Hay zonas que parecen entristecidas; me miran con el lejano azul de un llanto atragantado y sumido en el silencio.
Mi casa permanece en la distancia, confundida en la atrocidad de una veleta sin rumbo, de un polo descompuesto. Reconozco las calles, reconozco las esquinas, las grietas, las alcantarillas, incluso el poste dibujado que da a mi ventana, pero en el sitio donde debería erguirse mi pequeño departamento, parece haber solo un soplo de humo. Mi hogar ni siquiera existe y es ahí donde duermo soñando que podré hacer algo bueno en esta vida.