En el espejo me veo por dentro. Las sonrisas de dentro se traducen en líneas agradables en el espejo.
Hoy por la mañana mi reflejo lucía terrible...el efecto de una lágrima estremeciéndose en mi cabeza.
A esta hora de la tarde, bebiéndome el séptimo u octavo café del día, creo que comienza a agradarme la figura que veo junto a mí (la lágrima ha cesado y hasta me deja sentir una leve vibración risueña).
Quizá por la noche, cuando la cafeína me sature las venas y haya tenido suficiente tiempo alejada de mis demonios, miraré el espejo y me encontraré, nuevamente, tremendamente hermosa.
jueves, octubre 26, 2006
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