No me gusta dormir en las madrugadas, porque es entonces cuando el mundo muestra su mejor perfil. Las sombras de los árboles se desprenden de los follajes penúmbricos y persiguen a las pesadillas. Todos duermen y se quedan callados, para darme el momento de quietud, de embebimiento de palabras y un poco de anhelos.
Ojalá pudiese quedarme siempre despierta en las madrugadas...
lunes, noviembre 27, 2006
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1 comentarios:
me entusiasma tu blog,
tus poemas
y tu manera de escribir ni te cuento.
eres ana prust en extremo?
me da igual.
aunque si lo eres creo yo.
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