martes, noviembre 21, 2006

Nosotros

He pensado mucho en ti, en mí, o más bien, en ese ente (ahora muerto-más bien asesinado-) que eramos los dos juntos. No puedo entender lo que tú sientes ahora; tú jamás entenderás lo que se agita dentro mío y me hace decir, a veces: ¡estúpido! y a veces: ¡mi niño!. Ya no estás, ya no existes. Hay ahora en tu cuerpo un hombre distinto, más delgado, con ojos más rígidos y de un nuevo color que se parece al odio. Lo que hizo la distancia, y el orgullo para buscarnos y hablarnos de frente. Los besos que se guardan se pudren y pudren todo lo que queda dentro. Hoy es uno de esos días en que digo: ¡te extraño!, pero cada vez más bajo, más tenue, más parecido a un suspiro que bien puede confundirse con una ráfaga de este invierno.