lunes, noviembre 13, 2006
Por mi apatía de ayer, estoy hoy.
Ayer pensé que no era un buen día para estar viva, sin embargo, estuve viva. Siempre tenemos la opción de decidir, pero hay veces que, simplemente, decidimos no tomar ninguna decisión y dejamos que las circunstancias prosigan su curso sin intervenir. Hoy, me alegra haber estado apática ayer y no haber actuado acorde a mi pesimista percepción del día.
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