El 2006 es un moribundo cuya existencia en mi pequeño mundo de flores de plástico fue como un virus casi letal, doloroso, persistente. Finalmente el momento de sepultarlo se acerca. Aún tiene un poco de brillo en los colmillos y me amenaza con voltear de cabeza el único jarrón que sobrevive al caos de mi apartamento.
A través de la reja de papel, el 2007 me hace un gesto que aún no logro adivinar... Preparo un poco de wisky, una buena sonrisa, un hueco en mis brazos lo suficientemente grande para albergar a un alguien que se me ha escapado y espero- con auténtica buena voluntad- vivir mejor de lo que he vivido.
miércoles, diciembre 27, 2006
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1 comentarios:
...pues alzo mi copa y brindemos,
felis año princesa.
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