Toda mi vida estuve corriendo. Mientras corría, soñaba con el momento en que la carrera cesaría y me diera un poco de quietud para fumarme un cigarrillo, ver una película y contar las arañas del techo.
Un día crucé la línea de meta; la cinta del final quedó adherida a mi cintura, me dieron flores, me dieron besos.
Ahora que me he fumado suficientes cigarros como para hacer inevitable el encanceramiento de mi pecho; ahora que he visto cientos de veces la trilogía de "Indiana Jones" y todas las arañas del techo tienen hasta nombre, ahora, cómo quisiera volver a correr. Mis piernas se sienten laxas, exhaustas de quietud, incapaces de emprender un rumbo distinto al sabido y resabido hasta lo absurdo. Ahora, simplemente, no sé qué hacer con mi vida y con la inmensa cantidad de tiempo que se me escurre tan presurosa e infructíferamente.
martes, octubre 31, 2006
lunes, octubre 30, 2006
Aislamiento
Ayer permanecí en mi islote de locura. No crucé el umbral que separa mi casa del mundo. Permanecí callada, escuchando sólo mi voz y la artificial compañía de la televisión, el estéreo y uno que otro fantasma.
Ayer me gustó estar conmigo. Hacía mucho tiempo que no lograba estar todo un día a solas sin que mis demonios entraran en pleitos. Ayer me llevé bien conmigo misma y del encuentro silencioso salió un poco de poesía.
Ayer me gustó estar conmigo. Hacía mucho tiempo que no lograba estar todo un día a solas sin que mis demonios entraran en pleitos. Ayer me llevé bien conmigo misma y del encuentro silencioso salió un poco de poesía.
jueves, octubre 26, 2006
Reflejos
En el espejo me veo por dentro. Las sonrisas de dentro se traducen en líneas agradables en el espejo.
Hoy por la mañana mi reflejo lucía terrible...el efecto de una lágrima estremeciéndose en mi cabeza.
A esta hora de la tarde, bebiéndome el séptimo u octavo café del día, creo que comienza a agradarme la figura que veo junto a mí (la lágrima ha cesado y hasta me deja sentir una leve vibración risueña).
Quizá por la noche, cuando la cafeína me sature las venas y haya tenido suficiente tiempo alejada de mis demonios, miraré el espejo y me encontraré, nuevamente, tremendamente hermosa.
Hoy por la mañana mi reflejo lucía terrible...el efecto de una lágrima estremeciéndose en mi cabeza.
A esta hora de la tarde, bebiéndome el séptimo u octavo café del día, creo que comienza a agradarme la figura que veo junto a mí (la lágrima ha cesado y hasta me deja sentir una leve vibración risueña).
Quizá por la noche, cuando la cafeína me sature las venas y haya tenido suficiente tiempo alejada de mis demonios, miraré el espejo y me encontraré, nuevamente, tremendamente hermosa.
miércoles, octubre 25, 2006
Tiempo
El tiempo se hace angosto en mi mano, se le van consumiendo los segundos, los minutos se le pegan a los huesos de una manecilla implícita en mi cara y en mi currículum. Tengo demasiado tiempo, demasiado tiempo usado en absurdos, en lágrimas, en alegrías que se hicieron pasado y comenzaron a doler. El tiempo que no tengo es el futuro, un futuro que aún no existe y que ya empieza a hacer estragos en mi mente profundamente perturbada y ligeramente optimista.
lunes, octubre 23, 2006
Decidir
Hace tiempo decidí no decidir nada. He respetado mi desición casi neuróticamente. Cuando he estado tentada a decidir algo, mi decisión de permanecer sin fuerza decisiva ha ganado a la tentación.
A veces quisiera poder decidir algo nuevo, pero me he acostumbrado a cerrar los ojos y dejar que la indecisión marque la ruta de los hechos.
No decidir me ha causado terribles huecos, porque finalmente las cosas ocurren, decidamos o no, y mi falta de decisión decide los sucesos, generalmente, en contra mía.
A veces quisiera poder decidir algo nuevo, pero me he acostumbrado a cerrar los ojos y dejar que la indecisión marque la ruta de los hechos.
No decidir me ha causado terribles huecos, porque finalmente las cosas ocurren, decidamos o no, y mi falta de decisión decide los sucesos, generalmente, en contra mía.
jueves, octubre 19, 2006
Panorámica
Detrás del cristal la ciudad parece inofensiva. Me mira con millones de pupilas dilatadas, pupilas gatunas. Hay zonas que parecen entristecidas; me miran con el lejano azul de un llanto atragantado y sumido en el silencio.
Mi casa permanece en la distancia, confundida en la atrocidad de una veleta sin rumbo, de un polo descompuesto. Reconozco las calles, reconozco las esquinas, las grietas, las alcantarillas, incluso el poste dibujado que da a mi ventana, pero en el sitio donde debería erguirse mi pequeño departamento, parece haber solo un soplo de humo. Mi hogar ni siquiera existe y es ahí donde duermo soñando que podré hacer algo bueno en esta vida.
Mi casa permanece en la distancia, confundida en la atrocidad de una veleta sin rumbo, de un polo descompuesto. Reconozco las calles, reconozco las esquinas, las grietas, las alcantarillas, incluso el poste dibujado que da a mi ventana, pero en el sitio donde debería erguirse mi pequeño departamento, parece haber solo un soplo de humo. Mi hogar ni siquiera existe y es ahí donde duermo soñando que podré hacer algo bueno en esta vida.
miércoles, octubre 18, 2006
Del amor al odio....
Dicen que del odio al amor hay sólo un paso y viceversa. Esta frase tiene lógica. El odio y el amor son dos sentimientos intensos; de hecho, son el clímax de dos sentimientos: el rechazo y el cariño.
Quizá el sentir humano sigue una trayectoria circular, donde los dos polos (odio y amor), en realidad están uno al lado de otro. Brincar de uno al otro, entonces, no resulta tan difícil.
Con la misma vehemencia que se ha amado, se puede llegar a odiar... Entonces, aquel que me amó y decía que hubiera dado su vida por mí, me odia tanto ahora que quisiera verme muerta.
Qué sencillo parece comprenderlo, qué increíblemente difícil es creerlo y aceptarlo. Y yo, sin embargo, sigo estancada en el polo del amor sin desear- ni siquiera un poco- odiar a ese que amo y me odia.
Quizá el sentir humano sigue una trayectoria circular, donde los dos polos (odio y amor), en realidad están uno al lado de otro. Brincar de uno al otro, entonces, no resulta tan difícil.
Con la misma vehemencia que se ha amado, se puede llegar a odiar... Entonces, aquel que me amó y decía que hubiera dado su vida por mí, me odia tanto ahora que quisiera verme muerta.
Qué sencillo parece comprenderlo, qué increíblemente difícil es creerlo y aceptarlo. Y yo, sin embargo, sigo estancada en el polo del amor sin desear- ni siquiera un poco- odiar a ese que amo y me odia.
martes, octubre 17, 2006

Camino en una vía alterna a la calle principal. Los señalamientos se confunden y giran el sentido indicando al inframundo. Los semáforos se estancan en una luz descolorida que no me dice nada. Los gatos caminan boca abajo por los cables y una que otra paloma picotea las plantas de mis pies. La ruta se fastidia de planicies y se expande en caireles que terminan siempre en el mismo punto. Al lado derecho, en la calle principal, contemplo a las familias de duendes cantando villancicos en octubre, besándose los cayos unos a otros.
Al lado izquierdo la calle de los muertos.
Mi calle no tiene nombre, nadie parece notarla, nadie cree que exista. Mi calle es mía porque nadie la sufre, porque nadie se duele y se goza en ella. Mi calle es sólo mía, y un día de estos, en mi calle se tenderá mi cuerpo a esperar que los cuervos lo decoren de rojo.
lunes, octubre 16, 2006
Brindis
Este día, a pesar de verse nublado, grisáceo y un poco lacrimoso, para mí resulta ser un buen día. Estas son las sorpresas de la bipolaridad; hoy, aunque no podría fielmente decirse que me encuentro en un episodio maniaco, sí pudo aseverar que me siento mejor que los pasados días. Una gota de optimismo en mi copa de negatividad y yo, dispuesta a hacer un brindis por las posibilidades. Ya mañana, veré si la realidad merece brindar por ella. ¡Sauld!
viernes, octubre 13, 2006
Tecnología vs Princesa Kaótika
Últimamente creo que la tecnología, lejos de simplificar mi vida, le agrega más conflictos. Por un lado, me aferro a ella y consigo ciertos placeres, por otro lado, consigo preocupaciones. Si falla la energía eléctrica, me fastidio ciertas actividades porque estoy demasiado acostumbrada a utilizar la computadora, el horno de microondas (para mis comidas express), el estéreo, la televisión, el cargador del celular y la cámara digital, además de múltiples aparatuchos que, supuestamente, fueron creados para hacer más funcional y sencilla la vida de los humanos. Ayer se fue la luz en mi casa...a partir de las siete de la tarde (malditos cambios de horario), la colonia entera se sumió en la penumbra y yo, con una vela al lado de mi cama, pude sólo escribir un par de páginas insolutas, porque mi mente estaba absorta en el dilema de cómo hacer mis actividades normales del día siguiente sin luz. La lap top aguantó sin conectarse solamente tres horas, no pude cargar el celular, ni la cámara, ni pude hacerme unas palomitas de microondas que en verdad apetecía. ¿Leer?, ni pensarlo auspiciada por una endeble flamita que con cada suspiro amenazaba con apagarse. Finalmente, decidí salir un par de horas a un café para ver algo más que sombras, y regresé a dormir temprano.
miércoles, octubre 11, 2006
Estancamiento
Todos nos sentimos estancados alguna vez. Pero cuando llevamos sintiéndonos estancados desde varios años atrás es cuando surge la duda de si en realidad es una situación pasajera (que tarde o temprano concluirá), o ya se ha convertido en una forma de vida. A eso es a lo que yo llamo sobrevivir: sobrellevar la vida en un estado de estancamiento.
Realidad y carroña
Llevo horas delirando acerca de la realidad y la irrealidad; de los hechos y las ilusiones; de los sueños y las pesadillas (que generalmente se parecen más a mi vida que los sueños mismos). Mi existencia es un film casero de mala calidad (porque no convence a nadie, no tiene coherencia interna). De repente soy princesa de un sueño envidiable, de repente soy carroñera de una mierda insufrible.
domingo, octubre 01, 2006
Amor y olvido.
Bien lo dijo Neruda... Es tan corto el amor y es tan largo el olvido....
Todo inicio conlleva a un final. Todo amor conlleva a un olvido. El camino entre el amor y el olvido es un camino necesario de transitar, pero desmesuradamente doloroso.
Todo inicio conlleva a un final. Todo amor conlleva a un olvido. El camino entre el amor y el olvido es un camino necesario de transitar, pero desmesuradamente doloroso.
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