Recorro la inexistencia de tu boca
con el índice de mi desquicio,
milímetro a palabra, recuerdo por mentira,
tibieza trucada en orgasmos de plástico,
porque el hueco de tu cuerpo
en la historia de mi cama
no le basta a mi instinto.
Vibras en mi pecho,
sudas en mi ombligo,
erigiendo tu espasmo en diferentes objetos,
rompiéndole el himen a la soledad más puta
una y mil veces,
sangre y gemido,
lágrimas confusas de desgarres y éxtasis.
Te llevo a la cama siempre con engaños,
sacándote del pasado que alquilas en mi casa,
te obligo a vestir distintas chaquetas,
distintos hombros, distintas caras,
pues bajo la flama de las sombras,
desde el primer convulso acercamiento de pieles
pierdes las formas y recobras el brillo
de las viejas pupilas donde me perdí hace años.
Violaré la distancia por hacerte rabiar,
robaré las caricias que fluyan de tus dedos,
te atragantará mi nombre,
me dolerá el cigarro que se enciende tras la cópula
cuando tu olvido caiga nuevamente en mi almohada.
Subastarás mi beso por un tazón de cereal
y una charla matutina.
Se pudrirán nuestros nombres en la garganta del otro;
te acostumbrarás, me acostumbraré,
y seguiremos existiendo,
yo con mi obsesión a cuestas,
tú con tu orgullo de la mano,
en un medio mundo para siempre incompleto.
viernes, julio 06, 2007
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1 comentarios:
Me gustó. Te manejas con el lenguaje figurativo
1 saludo
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