Cuando el año comienza suele surgir en la gente un sentimiento de poder que les hace pensar que su vida sufrirá un total giro (positivo, por supuesto). Cada inicio de año sucede lo mismo, y cada fin de año cambiamos la decepción de no haber logrado "conquistar el mundo" con la esperanza renovada de que el siguiente año sí lo lograremos.
A pesar de estar conciente de este juego insatisfactorio (nunca se cumplen al 100% los objetivos, aunque podamos acumular ciertos logros), cada año vuelvo a caer. No hay más estúpido que el estúpido conciente de su estupidez. Tengo esperanzas, tengo metas para este año y creo, que esta vez, sí las voy a cumplir.
viernes, enero 12, 2007
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