Me he dejado una nota para no olvidarme
que es tiempo de reservar un árbol
descorchar una botella de güisqui
y escoger un buen cuervo para decorar mi tumba.
Es tiempo ya de tomar el teléfono
y encargar la corona de gardenias
que gané en un certamen inapelable
donde la última esperanza se perdió a sí misma.
Tiemblo bajo los treinta grados
de la última primavera,
menguando la migraña con una pipa sin memoria,
cubierta con la manta de un pasado
a quien heredaré mi llanto.
miércoles, junio 13, 2007
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