Nuevamente la época del recuento. Tiempo numerado en base al movimiento del rey sol, del magestuoso astro al rededor del cual gira nuestro pequeño planeta (magestuoso sólo dentro de nuestro diminuto sistema solar). La lista de los propósitos del año concluido se convierte en una lista de frustraciones... y qué más da si la Tierra sigue girando y no se detendrá o girará más rápido en base a lo que hagamos (aunque por nuestra acción conjunta bien pudiese explotar).
Ahora dizque estamos en el 2008 (qué fecha futurista), y los autos siguen andando a ras de suelo y arrojando humo negro al cada vez más grisáceo cielo; la gente sigue enfermando y muriendo de los mismos males aunque cada vez más intoxicados de medicamentos "novedosos"; la era de la paz sigue siendo un cuento de fantasía equiparable a Peter Pan y el hambre y la violencia son encabezados de los periódicos día a día.
El ser humano es todavía un ser humano, frágil, necio, autodestructivo, sentimental y complejo, rodeado de cientos de miles de aparatitos, artefactos y chunches dizque para facilitarle la vida pero que, simplemente, se convierten en parte imprescindible de su existencia. Las maneras de vivir cambian y seguirán cambiando, pero nosotros, los humanos, seremos siempre los mismos, en nuestro pequeño planeta, en nuestro diminuto sistema solar dándole vueltas a un astro inmutable, aunque algún día consigamos hacer autos que vuelen y cumplir una lista de propósitos para el nuevo año.
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