Es mayo, hace calor, en China gimen los escombros de miles de familias socavadas por la muerte, el hambre y el dolor de heridas y recuerdos. En Birmania los sembradíos de arroz permanecen hundidos en un fango de cadáveres y llanto mientras las fronteras de un régimen autoritario impide la entrada de manos extranjeras para asir las manos hambrientas de los damnificados. En México el gobierno se burla de la gente; la corrupción quita el pan de la boca de los pobres y lo cambia por losetas de marfil para un Santuario. En Canadá se tiñe de escarlata el blanco suelo donde son desolladas miles de focas matadas a golpes para comercializar su piel. En Kurdistán una joven purga el crimen de enamorarse sin permiso con decenas de rocas sobre su cabeza.
En todo el mundo resuenan chasquidos de balas entrando en la carne de un prójimo. La quijada bíblica sigue en manos de un traidor que tiene millones de rostros y todos son humanos. El espíritu quedó relegado a una leyenda para dormir niños, ausente en todos los templos de todos los cultos, presente, a veces, en los pequeños detalles de la naturaleza cuando hay disposición a sentir... ¿Qué pasa en el mundo? ¿Dónde quedará un sitio donde la vida, la dignidad, el amor, no sean canjeables por una corcholata? Es este el único mundo que tenemos, somos parte de la misma humanidad, y sin embargo, una premisa de odio hacia el entorno y el semejante domina y manipula nuestra existencia.
martes, mayo 13, 2008
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