Hace unos días fui al cine. No importa el nombre de los actores de la peli que vi, ni el tipo de golosina que consumí, ni siquiera si me gustó o no. El asunto que quiero comentar, es justamente lo que sucedió en el momento en que se encendieron las luces tras la proyección y la gente comenzó a ponerse de pie para retirarse. Atrás de mí resonó una voz diciendo: ¡qué buen churro! Y, por supuesto no se refería a un toque de yerba.
Anduve unos pasos, reflexioné. La película aborda un tema muy recurrenté en el cine: la catástrofe mundial. Sin embargo, lo interesante es un pequeño detalle: son las plantas las que significan la amenaza. Sí, no son monstruos, ni meteoritos ni reptiloides, sino las mismas plantas que todos vemos, pisamos, cultivamos a veces, cocinamos otras más. Esas plantas que transforman el dióxido de carbono en oxígeno y se tragan nuestra contaminación para tratar de hacer respirar al planeta.
"Qué buen churro!", dijo un espectador. El asunto no es si las plantas pueden o no ponerse en contra del ser humano, el asunto es mucho más profundo, un poco metafórico, si se desea. El asunto es: estamos torturando y llevando a muerte al planeta por nuestro constante ecocidio. El planeta es muy viejo y han pasado por él miles de millones de especies.... y miles de millones han desaparecido (antes, incluso, de que se esbozara la existencia humana). ¿Qué ha sucedido? ¿Qué nos hace pensar que podemos someterlo, sobajarlo y seguir inmunes? Tsunamis, terremotos... cosa curiosa... No veo lo "churresco" en que las plantas exhalen alguna sustancia en su defenza ante la amenaza de las vibraciones negativas del ser humano.
viernes, junio 20, 2008
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