Hace unos días se destapó una cloaca, pero hay muchas aún cerradas. Se denunciaron irregularidades en la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara; una red de "aviadores", gente alquilada para realizar afiliaciones masivas al PAN, atizadas y manipuladas directamente por Lucía Solano Muñoz, titular (hasta ayer) del área de Vinculación y Seguimiento de la mencionada dependencia.
El destape de la noticia ha causado mucha incomodidad entre el gobierno del Ayuntamiento y, en general, en el partido albiazul. ¿Pero cuál es el impacto en la sociedad? Hablamos de casi cuatro millones de pesos anuales, destinados a nómina de supuestos "promotores culturales", que eran obligados a dar alrededor de dos mil pesos del salario recibido para destinos de promoción política; sí, para adular gente, comprar simpatías y adquirir futuros votos. Estamos en los albores de las elecciones medias y no es de extrañar que la suciedad política (no quise decir "sociedad", es "suciedad") ande en el furor de acomodar terrenos propicios para sus nada altruistas propósitos.
De la supuesta "promoción cultural" que estos individuos debían hacer, ni hablemos, porque en las grabaciones que desataron esta denuncia, la propia Lucía Solano nos describe las actividades de sus promotores: "Y diles que se pongan abusados, que porque ellos están reportando y que cumplan todo su horario, así los pongan a hacer bolitas, palitos, pendejaditas, le están reportando a mi directora".
Elena Matute, la directora, se hace la inocente. Y como bien mencionó el director de Actividades Culturades de la Secretaría de Cultura, Jalisco, Santiago Baeza, esto es totalmente absurdo. Porque, ¿cómo es posible que la directora no supiera las actividades de la gente de su área o, peor aún, de gente registrada en nómina pero que sabrá el diablo si existe? Esto sólo sería factible entendiendo que la señora Matute nunca va a trabajar a su oficina, o de plano sólo funge como decoración. ¿Para qué nos sirven al pueblo, funcionarios como estos?
Claro que en un asunto tan gordo no hay sólo unos poquitos involucrados. Ese es cuento para tontos. Que el señor Carlos Santoscoy Gutiérrez, director de Recursos Humanos, ponga cara de indignado y sorprendido por la pestilencia que quedó al descubierto, sólo puede engañar a quien peque de inocente (en mi tierra les llamamos imbéciles). ¿En qué tipo de administración el director de Recursos Humanos no está enterado de los contratos de los empleados? Por supuesto que lo que le toca a cada uno, es tratar de sacudirse la mugre, y que la reciban los de abajo. Por eso Santoscoy se atreve a decir ahora que sutano se va y que mengano es responsable... bajo el lema de los cobardes de "mejor sus cabezas que la mía".
¿A dónde va la cultura cuando las personas que tienen el poder y decisión sobre los recursos del erario público, son un ato de corruptos, insensibles y con un nulo interés por cualquier otro tema que no sea ganarse favores políticos y mucho, mucho dinero?
Y este ataque a puñaladas turbias contra la cultura de Jalisco, se extiende mucho más allá del Ayuntamiento de Guadalajara. Recordemos el caso de la Compañía de Danza Clásica de Jalisco (que permanece calladita porque hay tanto que aclarar y tan pocos elementos para justificarse, que mejor esperan a que a la gente se le olvide...). Pero, mejor aún, no sólo recordemos ese caso, sino que enlacémoslo con lo recién mencionado. ¿Cómo? Muy fácil. Carlos Santoscoy está casado con una mujer llamada Claudia Becerra Pointellin... ¿y esa qué pinta aquí? Pues esa señora es nada más y nada menos que la mano derecha de la señora Lucy Arce, sí la misma, la electa por un dios apócrifo para dirigir la Compañía de Danza junto a Carrión, Iturria y Carreño. Claudia Becerra, incondicional de la señora Arce y que desempeñó un puesto de coordinación en la dirección de danza de la Secretaría de Cultura, y que, por supuesto tendrá mucho que ver con la Compañía de ballet (en caso de que resulte algo de todo ese enredo), es la señora de Carlos Santoscoy. No cabe duda, para ir de acuerdo a la tradición religiosa del Partido Acción Nacional, cierro este post con una bella frase: Dios los hace y ellos se juntan.
¿Y la cultura?... en manos equivocadas.