Yo quisiera saber si la gente de Jalisco de verdad cree en las simulaciones del gobierno, o más bien, hasta cuando permitirá que jueguen con su vida, con su realidad y sus recursos. El fin de semana los trasportistas hicieron su manifestación convirtiendo el centro de Guadalajara en un infierno vial (multitud de unidades estacionadas en Avenida Alcalde); todo eso, claro, para "presionar" al gobierno a aceptar el alza en el precio del transporte.
Unos días antes, se mencionaba la intención de subir el costo del pasaje a 6 pesos, es decir, un peso más del costo actual (y aquel referendum promovido por la FEU contra el aumento a 5 pesos, aún habiéndose hecho de manera precisa, fue vilmente trucado para ignorarse y mandar al diablo la voluntad de la gente). Nuestro ilustre gobernador, don Emilio el solidario, dio un No rotundo a las ambiciones de los transportistas, ya saben, por su empatía con el ciudadano. Y entonces, un día de estos helados de invierno, los diarios anunciaron que ya no eran 6, sino 7 pesos los que demandaban los líderes de ese gremio... claro, con la estupenda calidad de servicio que proporcinan, no era para menos (nótese la acidez del sarcasmo).
¿Qué fue lo que pasó? Muy sencillo; las leyes que regulan este tipo de servicios, no han recibido el mantenimiento debido. El Transporte Público, en realidad es privado y, por cierto, es un negociazo fabuloso. El gobierno les da la concesión para prestar el servicio a empresarios muy colmilludos y ante la crisis, los pobrecillos no querían perder miles de pesos de sus multimillonarias ganancias. Estamos en crisis, pero TODOS lo estamos, y los transportistas no dispuestos a sentir el golpe de la situación mundial, pretendieron protegerse a costa de los bolsillos de la gente, del usuario común y corriente, de la población más desfavorecida económicamente (que es, por cierto, la mayoría) y que debe usar el transporte público para realizar sus labores diarias y poder subsistir. Digo, habrá quien de puro gusto y por curiosidad se trepe a un camión a dar un recorrido tipo Tapatío Tur, pero fuera de esos excepcionales casos, la gente que usa los camiones a pesar del pésimo servicio, la incomodidad, el alto costo (5 pesos ya es demasiado) y el contínuo riesgo de accidentes, es por que no tiene otra opción.
Llegando a este punto de las "opciones" no hay que dejar de recordar la recomendación que el señor Jorge Higareda, Presidente de la Cámara del Transporte del Estado de Jalisco (y previamente beneficiado con contrato del Macrobús), de que si la gente no tiene 7 pesos para pagar el pasaje del camión, pues que camine o se vaya en bici... Como si en esta urbe fuera factible usar la bici (a menos que sea los domingos en la vía RecreActiva), con el CAOS vial y la pésima calidad de las calles (sin hablar de las distancias y la inseguridad). Pero lo que es irrefutable, es que el señor Higareda es un ser que desde ese día tiene todo mi repudio (y el de varios miles más).
Cuando se pedían 6 pesos como tarifa de pasaje, el Gobernador dijo que No y que antes que afectar el bolsillo de su gente en estos tiempos áridos (la verdad no lo dijo tan bonito), el gobierno estatal tendría que ver la manera de un posible subsidio.... Y de ese dicho se desprenden dos posibilidades: o al góber se le fue la lengua (como tantas veces antes) y se ahorcó solito al darles la idea a los trasportistas, o simplemente todo estaba ya planeado y fue un acto más de simulación (en eso coincido con Vargas López, aunque no soy perredista).
Explico esto: Justo después de que se pusiera sobre la mesa la idea del subsidio, los transportistas ya no pedían 6, sino 7 pesotes! Ello sirvió para ponerle los pelos de punta a los usuarios y causar alarma en la población. Luego las amenazas, los bloqueos del centro, el paro de casi todas las unidades... Y entonces, en la incertidumbre y la desesperanza, entre cornetas y llamaradas celestiales llega Emilio, y otra vez saca un billetote del erario público (otra vez como si fuera dinero propio) para subsidiar el aumento. Dizque negocia y en base a nada (sin estudios verificables sobre la necesidad real de un aumento!!!!) se compromete a soltar lana de las arcas jalisquillas para los pobrecillos empresarios que ahora, además de seguir haciendo su super negocio con el transporte "público", van a recibir su mesada directamente del gobierno (así cuál crisis).
Ingenuo (válgame que soy eufémica) el que se crea que esto no es estrategia electoral... El contrato es por seis meses, sí, mientras pasa lo del proceso de elecciones medias (qué bien le va a caer al PAN que su gobierno se "sacrifique" con tal de no subirles el costo del camión a la plebe), y ¿después? Haga su premonición, la mía, es que entonces sí el aumento va a salir directo de su bolsa, sin escalas, porque la lana que ahorita va a subsidiar a los transportistas, también es suya; pero como la entrega es "indirecta", el gobierno cree que no lo va a sentir tan feo.
Lo peor es que ese dineral va a dejar de invertirse en cosas importantes, para engordarle la barriga a Higareda y otros de su calaña (ni crea que los favorecidos serán los choferes... esos son plebe, igual que usted y yo); así, no se sorprenda cuando vea que los programas sociales ven recortado su ya ridículamente corto alcance, o las calles sigan llenas de baches (y luego cómo quieren que uno use bicicleta, caray), etc, etc, etc.
Nada más es cuestión de abrir un poquito los ojos. Al grueso de los poderosos lo único que les importa es el dinero y más poder. Si hubiera una verdadera preocupación por el usuario de transporte público, en vez de dar subsidios y salir con discursos para tarugos (cómo le gusta a don Emilio), debería plantearse una solución de fondo, una reestructuración del sistema, una nueva normatividad, un nuevo plan y, de una vez por todas, que el Transporte Público sea Público y que deje de ser un negocio de particulares.
El gobierno quiere que la gente crea que con subsidiar, nos "salvó" de pagar más, pero no es así. Está dándole más poder a los concesionarios, a los empresarios. Más riqueza al rico. ¿Simulación? Redondita. *Los transportistas quieren aumento, el gobernador dice "NO" y cuela la idea del subsidio, los transportistas arman mitotazo y piden más, el gobernador se ve "forzado" a subsidiar con tal de no perjudicar a la gente.* ¿Quién gana? Gobierno y transportistas. Les salió bien la jugada; la planearon muy bien. El problema es que habemos muchos que no nos la tragamos ni de broma.

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