El sábado 21 de febrero, llegó a este blog un comentario que, más bien, es la reproducción de una nota publicada en el diario MURAL sobre más inconsistencias del asunto de la Compañía de Danza Clásica de Jalisco. A mí se me escapó pero agradezco enormemente al anónimo que nos la dejó en algunos de los posts de Mente Kaotika. Por considerar que es una nota de mucho interés para la ciudadanía y la comunidad artística del Estado, la reproduzco a continuación:
"Y sigue la corruptela"Beneficia contrato a directivos de Compañía
Por El Mural
El contrato por honorarios de los cuatro directores artísticos de la Compañía Estatal de Danza Clásica y Neoclásica de Jalisco los libra de acatar instrucciones en carácter de subordinados y de cumplir con un horario de trabajo.
Sin un reglamento que indique la forma de operar y trabajar de la Compañía, el documento legal firmado ante la Secretaría de Cultura por los involucrados se convierte en el único estatuto que ofrece lineamientos al respecto.
MURAL obtuvo vía Transparencia los contratos firmados por los directivos Lucy Arce, Bárbara Alicia Iturria, Maclovia Magdalena Carrión y el cubano Álvaro Carreño Viñas, por el periodo del 23 de septiembre al 31 de diciembre de 2008."El prestador no acatará ninguna instrucción en carácter de subordinado que le requiera personal de la Secretaría de Cultura, obligándose a reportar al o los funcionarios que así lo hiciesen. De igual manera, no se someterá a horario alguno", se lee al calce.
Mientras organizaron la convocatoria y audiciones de la Compañía el año pasado -en un lapso de tres meses- cada uno de los directores recibió 100 mil pesos en cuatro pagos, lo que corresponde a un sueldo mensual de alrededor de 33 mil pesos.
Un bailarín principal, según la convocatoria, recibirá un pago de 20 mil pesos mensuales, 12 mil pesos un solista, y 9 mil el cuerpo de baile, de un presupuesto total de 12 millones de pesos anuales de la Compañía.
En entrevista a finales de enero, Arce, Carrión y Carreño Viñas, señalaron que los 48 bailarines de la Compañía ensayan desde el 5 de enero, pero desde antes debieron invertir tiempo para la planeación."Estamos trabajando con la compañía desde el 5 de enero, pero nosotros llevamos trabajando desde el primero de septiembre (del 2008)", refirió Carreño Viñas.
***(hasta ahí recorto la nota)
¿Qué tal? Ganan 33 mil pesos mensuales, sin rendirle cuentas a nadie, sin tener horarios forzosos... ¿Acaso la Compañía Estatal de Danza Clásica de Jalisco es una empresa privada? Los grandes beneficiados no serán los bailarines, No; mucho menos la ciudadanía (... que las musas me perdonen por dudar de la calidad de un producto dancístico que debería tener nivel profesional pero cuyos antecedentes no más no me dan pautas para creer que será algo más que un numerito de calidad de academia...).
Los que se están engordando chabacanamente los bolsillos, son los miembros del Real y Pontificio Consejo Direcivo. Arce, Iturria, Carreño y Carrión, sencillito y sin complejos se están chupando el presupuesto de la danza (y en el caso de Carreño esto va en dos sentidos... porque varias veces se le ha visto pasadísimo de copas en eventos públicos...¡qué ejemplazo para la ciudadanía!).
Las cosas siguen de mal en peor. Estas personas de Nula Ética y mezquinos principios están abusando de los ciudadanos, dando gato por liebre. Al parecer, entre la talentosísima grey dancística de Jalisco, nomás no hubo material para solistas.... ¡Qué casualidad! La abrumadora mayoría (que habrá alguna excepción) de los "seleccionados" no son ni por asomo los mejores de Jalisco... y obviamente no dieron la talla de solistas. Así que, adivine: tendrán que traerse a los solistas de otros lados.
Lanzo mi hipótesis: no admitieron a los mejores para poder justificar esta "situación de emergente importación de bailarines".
Mi auguirio: Esto va que vuela (si acaso no se terminan de chupar el presupuesto antes) para ser un plantel de ballet cubano, refugio de migrantes. Bravo! La situación económica actual está tan jolgorisa que podemos darnos el lujo de adoptar talento foráneo mientras nuestros bailarines comen tacos de sal y pagan impuestos para cubrirles el salario a los que sí quiso la Secretaría de Cultura.
¿Ustedes qué dicen? El señor Cravioto Lebrija se merece una porra por lanzar este proyecto por el que varias generaciones de bailarines habían luchado durante décadas, y dárselo a personas de tan baja calidad moral que en dos por tres (si no se hace algo YA) va a tronar. Por cierto, señores panistas, esto debe ser pecado, ¿que no?
