jueves, mayo 28, 2009

Tiempos de crisis

Este es tiempo de crisis. No es fatalismo, es simplemente el resultado de abrir los ojos y mirar el mundo, día tras día.
La crisis económica se lee, se escucha, se siente; la crisis ecológica se respira, se bebe, se padece (virus, bacterias, enfermedades, climas polarizados, convulsiones planetarias). Pero lo más mortificante, es la crisis espiritual, la crisis ideológica, la crisis moral...
Los abusos de unos sobre los otros, evidenciado en la actuación de las esferas de élite político y económico hacia las masas, hacia el pueblo... evidenciado en el maltrato laboral de los jefes a los empleados... en el azote del padre al hijo como descargas de tensiones externas.... en los usureros que buscan sacar ventaja de la desesperación de las familias... en el engaño, la hipocresía, la marginación, la denigración y la intolerancia a lo que no encuadra a los propios ideales...
Solo basta dar un paso para encontrar maldad, vicio, odio, ambición. Hemos sido corrompidos y hemos corrompido a nuestros hijos, a nuestros vecinos, a nuestro mundo. ¿Cuál es la recompensa?: Un mundo podrido, habitado de seres mezquinos; hambre, enfermedad, tristeza crónica, y, para algunos, enormes fortunas, arcas repletas de bienes que jamás podrán gastar y que no serán suficientes para comprar otro mundo, con otra sociedad feliz, sin hambre, sin enfermedad, sin odio. La peor crisis, entonces, es la estupidez.